Despojándose de todo

Cuentan que una vez una expedición que iba a darle la vuelta al mundo en globo se vio atrapada en un cúmulo de nubes a 6000 metros de altura, nubes tan espesas y extensas que el globo se empezó a cubrir de escarcha. Esto hacía que perdieran peso rápidamente y la única forma de salir de allí era poder salir por encima de las nubes para que el sol deshiciera la escarcha y que ahí el otro globo les asistiera.

Pero descendían rápidamente, empezaron entonces a tirar las cámaras de video, el equipo, la ropa y hasta los libros, hasta que finalmente se quedaron solamente con lo que andaban puesto y con su fe y oración. El globo comenzó poco a poco a salir hasta que los rayos del sol empezaron a derretir ese hielo en el globo y pudieron ser asistidos.

Muchas veces en nuestras vidas sentimos que todo va hacia abajo, y que cada vez hay mas peso que nos lleva hacia el abismo. Jesús mandaba a sus apóstoles sin nada adicional mas que su ropa y un bastón, para enseñarles a confiar en Dios y no en lo material que tenían. Nosotros estamos atados a dinero, comodidades, lujos, autos y casas, y por eso muchas veces sentimos que vamos hacia el vacío.

Deja todas esas cosas materiales, así como tus rencores, odios y tristezas. Confía solamente en Dios, y él sacará tu globo a flote por encima de las nubes y su luz te librará de todas las cosas que pesaban sobre tu vida.

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La media cobija

Don Roque era un anciano cuando murió su esposa, durante toda la vida había trabajado duramente para sacar su familia adelante. Su mayor deseo era ver a su hijo convertido en un hombre de bien, respetado por los demás, ya que para lograrlo dedicó su vida y su escasa fortuna.

A los 70 años, Don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo y lleno de recuerdos. Esperaba que su hijo, brillante profesional le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que éste apareciera y decidió por primera vez en su vida pedir un favor a su hijo. Don Roque tocó la puerta de la casa donde vivía su hijo con su familia.

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Comienza el día orando

"Si yo tuviera que levantarme simplemente y comenzar el día sin dedicar las horas que dedico a la oración, sólo podría depender de mis recursos naturales; pero, habiendo pasado un rato orando, me es posible confiar en los recursos ilimitados que Dios tiene a su disposición.

Durante el día, me enfrento por lo general con muchos problemas, y antes de hacer o decir nada, oro. En esto consiste la diferencia entre ACTUAR Y REACCIONAR. Cuando estudio la vida de Jesús, me doy cuenta que El siempre actuaba, jamás reaccionaba. Reaccionar significa permitir que dominen la gente, las situaciones o las circunstancias. Por el contrario, actuar es dominar las circunstancias que lo rodean a uno. Cristo tenía dominio de las circunstancias aun cuando estaba siendo juzgado ante Pilato, el gobernador romano.

Y la forma de no reaccionar es descubriendo el pensamiento de Dios acerca de cada situación que se me presenta. Al vivir mi vida en oración, sé que tengo la mente de Cristo. Entonces, cuando tomo una decisión, sé que es la voluntad de Dios y puedo mantenerla con la seguridad de que actúo en su nombre".

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Estar en Cristo

...porque todas las promesas de Dios son "en él", SI, y "en él" AMÉN, por medio de nosotros para la gloria de Dios" 1ª Corintios 2:20

esta palabra muchas veces está "acomodada" a solo nombrarla, diciendo que todas las promesas son si y amén, pero pasamos por alto "en él", que es lo mismo que se repite cuando dice que el que está "en Cristo" es una nueva criatura. 2ª Corintios 5:17

¿Te preguntaste si de veras estás "en Cristo"? qué significa tal cosa, qué significa que algo sea SI y AMÉN "en él" ?

Debemos recordar y reconocer que la vida cristiana no consiste solo en haber levantado la mano, haber hecho la oración de entrega, haberse arrepentido de los pecados, haber pedido perdón al Señor y haberle dicho que entre al corazón.

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El verdadero valor del anillo

Habíamos estado hablando sobre la necesidad de reconocimiento y valoración.
Jorge me había explicado la teoría de Maslow sobre las necesidades crecientes.
Todos necesitábamos el respeto y la estima del afuera para poder construir nuestra autoestima.
Yo me quejaba por entonces de no recibir la aceptación franca de mis padres, de no ser el compañero elegido de mis amigos, de no poder lograr el reconocimiento en mi trabajo. "Hay una vieja historia "dijo el gordo, mientras me pasaba la pava para que yo cebara, de un joven que concurrió a un sabio en busca de ayuda. Su problema me hace acordar al tuyo.

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