Diamante

Tú tienes un inmenso valor. Dentro de la creación de Dios, cada una de las
partes creadas tienen un mérito. La importancia que tienes en el insondable corazón de Dios, no se compara con nada que te puedas imaginar. Dios se aseguró que el lugar tuyo fuera colocado en un lugar de privilegio (Salmo 8:5). Es poco probable que se pueda hacer una comparación del pensamiento de Dios y como te visualizo yo, mas te hago saber lo que de ser posible vería yo en ti.

Para mí perteneces al grupo de los privilegiados. ¿Por qué?

 

Quitemos por un momento la palabra privilegio y pongamos DIAMANTE...

Parafraseando la oración, diría que: Tú ERES UN DIAMANTE.

Cabe señalar que lo que hoy día es un DIAMANTE, Fue hace muchos años atrás un ser vivo. Pudo haber sido una mosca, una manzana, una hoja, un perro o una rosa.

A través del calor, de la filtración y la presión ese material orgánico, pasó de materia bruta a ser un DIAMANTE. El  DIAMANTE: Piedra preciosa, más brillante, dura y transparente entre todos los minerales, es decir, entre todo lo creado.

Dios te ha dado el privilegio de ser UN DIAMANTE.

Es el más diáfano de todas las gemas.

Un DIAMANTE es insoluble en ningún agente químico. Raya todos los cuerpos y no puede ser rayado por ninguno; por eso puede trabajarse sino en su propio
polvo. Se usa como adorno vistoso y de lujo en las joyas, sirve para cortar el vidrio y las demás piedras finas y en las minas se utiliza para perforar rocas.

¿ Puedes apreciar lo fuerte y útil que es? Creo firmemente que Dios te escogió personalmente para que seas un DIAMANTE en Su creación, en Su reino, en Su hogar, en Su pueblo, en Su corazón.

Te eligió para que haciéndote brillar él, brilles a otros.

Por esa razón te hizo un DIAMANTE.

Ahora bien,

¿Qué sucede cuando la luz del sol choca con un  hermoso DIAMANTE como tú?

Se despliega toda una gama de colores. Es decir, se forma un bello y precioso arco de colores. Cuando la luz solar tropieza con el DIAMANTE, o sea cuando Dios hace contacto contigo (tú, el DIAMANTE) surge, brota, sale y se derrama la luz, es visible toda la escala de colores mediante y a través de tu sonrisa, cuando te muestras tal cual eres, es grato ver esos colores al tener tú la habilidad de regocijarte del don de Dios en tu vida, de lo que sabes hacer y de cuánto se disfruta la gente el tenerte cerca. Acorde de colores que hacen de ti un DIAMANTE en contacto con su Hacedor.

Sé que durante mucho tiempo tu piedra se endureció por la mucha tierra, el
polvo y en la oscuridad, y que por un momento dado no se estuvo viendo la luz, el resplandor de tu piedra al estar muy, muy sucia dentro de una oscura mina como lo es el pecado, a lo mejor se estuvo desperdiciando... por los problemas, por las enfermedades, por los vicios, por el dolor que te provocó el rechazo, la pena o aquel momento en que a solas tuviste que verte y comprender que no hay ni uno bueno...

Necesitaste mucha filtración para llegar a ser una piedra tan fina, requeriste mucha presión para formarte como DIAMANTE.

Así es como te visualizo.

Y para Dios eres un DIAMANTE en bruto, que fue regalado al mundo para en él brillar.

Dios observa tu belleza, y cada vez que se te acerca, te toca y acaricia
tu espíritu, cada vez que te contempla y ve como Su DIAMANTE está posado en su gran mano viendo tu hermosura, tu belleza, la que Dios colocó dentro de ti, la que aún está medio oculta por varias capas de sucio, de tierra, de polvo, de fango, que están pegadas a ti, aún con lo fuertemente que se adhieran a ti, veo que el rayo de luz que llevas adentro no se puede ignorar, se tiene que mirar por que brilla fuerte, resplandece, sale y tropieza con los ojos que en ti se posan, sé que se puede sacudir tu piedra y que de ésta estará saliendo el brillo de ti. Eres un DIAMANTE  para Dios y en las manos de Dios.

Te visualizo como la piedra preciosa que Dios le regaló al mundo para llevar brillo por todos los lugares por donde vas. Saturas los espacios con tu tono de voz, serenas las borrascas cuando decides sonreír con ternura y revuelcas la chispa candente cuando le das rienda al coraje. Eres un DIAMANTE...

La piedra preciosa que todos desean tener. Por eso tienes gente que se fija en ti, te buscan y contigo comparten.

Solamente te recuerdo que no te desperdicies tú. Sólo tú decides cuánto valor te daré.

Sólo tú sabes cuánto valor otros te darán.

Considero que tú vales como ser humano.

Como DIAMANTE.

Como parte de la creación no tienes precio...

Te valoro como lo que eres:

UN HERMOSO DIAMANTE EN BRUTO...

Más solamente Tú sabrás aprovecharte ( Ya Dios lo hizo), y comportarte como lo que realmente eres. UN DIAMANTE

El regalo de Dios para ti... tu familia, tus amigos, tus compañeros, aquellos que están por llegar a tu vida, los que se fueron y los que ya son parte de ti, y para mí.

Gracias por existir, gracias por brillar... gracias por dejar que tu brillo llegue hasta mí.

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