Descubriendo la Gracia de Dios

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16

Jamie no recibió el amor y la aceptación que necesitaba de parte de su padre. Me contó (Dave) que nunca escuchó decir a su padre: "Te quiero" o "Estoy contento de que seas mi hija". Su padre era bondadoso y cariñoso en la iglesia y frente a otras personas, pero en la casa era: " Jamie, ahora estoy muy ocupado" o " Jamie, déjame tranquilo ¿no ves que quiero descansar?" Pero la hermana gemela de Jamie parecía no hacer nada mal; ella era querida y aceptada. "¿Y por qué yo no?" se preguntaba Jamie.

Pero sucedió algo... ¡un terrible accidente en bicicleta! . La ambulancia llegó abriéndose paso con la sirena. Jamie tenía la cabeza abierta y sangraba copiosamente; su ropa estaba sucia y rota. La llevaron urgentemente al hospital. Sus ansiosos padres, hermano y hermana fueron llevados a la sala de emergencia. Jamie ¿estás bien, querida? le preguntó su madre.

¿Tú quien eres? Contestó Jamie. Su familia estaba perpleja. Jamie no reconoció ni a su propia madre ni padre... ni siquiera a su hermana melliza. Los médicos le hicieron infinidad de exámenes para tratar de determinar el motivo por el cual Jamie no recordaba. Los días fueron pasando, luego las semanas y los médicos seguían sin encontrar la pista que causaba la misteriosa falta de memoria en Jamie. Le tuvieron que volver a presentar a sus amigos y tuvo que volver a aprender las cosas más elementales.

Pero Jamie escondía un secreto... un secreto terrible. La verdad era que Jamie estaba tan desesperada por el amor de su padre ¡que fingió tener amnesia! Había preparado el accidente. Hasta se había cortado y raspado la cara para que el accidente pareciera real. Durante dos años Jamie vivió una mentira. ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué hizo sufrir tanto a sus padres y a su familia? Porque Jamie pensó que si tuviese la oportunidad de ser otra persona, entonces, su padre la amaría y la aceptaría. Sería buena esta vez... como su hermana gemela. Jamie aprendió cuán difícil es vivir una mentira. Me dijo que se había vuelto demasiado complicado. No se acordaba las mentiras que había dicho y a quién se las había dicho. Era demasiado para sobrellevar. Y después de dos años terribles, su padre seguía ignorándola y ella se sentía tan distante y falta de cariño como antes. Finalmente, las mentiras y engaños fueron demasiado para seguir sobrellevando. Le dijo la verdad a su madre. Juan 8:32 dice: "Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres". A pesar que le resultó difícil decir la verdad después de estar mintiendo durante dos años, se sintió bien de haberlo hecho. A Dios le agrada que andemos en la verdad. Tercera de Juan 4 dice: "No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad". Jamie estaba decepcionada. Ella había creído que si era diferente o más buena, su padre la amaría. Pero uno jamás puede ganarse el amor; o te aman o no te aman.

La imagen que Jamie tenía de su padre terrenal en cuanto a la falta de amor, era la imagen que se formó de Dios. A veces, puede que te sientas como Jamie. Si pudieses cambiar, ser bueno, entonces, Dios te amaría. ¡Escucha! Tú eres su hijo. ¡él te ama! él lo demostró mandando a Jesús a morir por ti. Siempre te ha amado y siempre lo hará. Ninguna cosa que hagas hará que él te ame más y nada de lo que hagas hará que te quiera menos.

Probablemente conoces Juan 3:16 de memoria, pero léelo de manera diferente esta vez. "Porque de tal manera Dios amó a (escribe tu nombre) que dio a su único Hijo, para que (tu nombre) no se pierda sino tenga vida eterna".

Puede que te sientas lejos de Dios. Quizás no sientas que él sea un Padre celestial amoroso para ti. Tómate un tiempo para confesar y renuncia en voz alta a las mentiras que hayas creído acerca de Dios. Luego anuncia la verdad de quién es Dios y cuánto te ama.

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