El valor del ejemplo

Señor Dios, eres mi esperanza, seguridad desde mi juventud.
Salmo 71:5.

Una señora alemana cuenta algo de su vida: "Para mí lo decisivo fue haber sido criada por padres que tenían una firme fe en Jesucristo. Esto me resultó evidente cuando a los nueve años de edad una muy dolorosa enfermedad de la vista amenazó con dejarme ciega. En esa época me percaté de las oraciones de mis padres en mi favor. Desde que me fue devuelta la vista por completo, -contrariamente al pronóstico de los médicos- esa experiencia queda grabada en mi memoria.

En 1942 me casé con un hombre a quien conocía desde la niñez. él desapareció en 1943 durante el sitio de Stalingrado. Nunca supe cómo y cuándo terminó su vida.
A los treinta y nueve años un cáncer me obligó a sufrir la repentina ablación de un pecho y la fe en el Señor Jesús me ayudó a soportar ese percance.
Unos diez años más tarde tuve que renunciar a mi trabajo en un comercio a causa de una enfermedad en las manos. Luego, durante más de doce años me desempeñé como taxista. Una operación en la columna vertebral puso fin a esa etapa de mi vida. Pero permanezco bajo la inmerecida bendición de Dios.
Cuán importante es el ejemplo de los padres creyentes para sus hijos, en cuya mente inevitablemente queda grabada la vida, con Dios, de sus progenitores. Sólo la bondad de Dios me suministra cada día la fuerza necesaria hasta que llegue al final de mi camino."

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